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El síndrome alcohólico fetal

El consumo de alcohol es la causa evitable de defectos de nacimiento más común.

Una mujer que consume alcohol durante el embarazo, en especial durante el primer trimestre, expone a su bebé al riesgo de padecer una serie de deficiencias físicas y mentales: el síndrome alcohólico fetal (SAF), el Efecto Alcohólico Fetal (EAF) y la Alteración del Desarrollo Neurológico Relacionado con el Alcohol (ANDRA).

El SAF tiene una serie de características, entre las que se incluyen:

* Poco peso al nacer
* Microcefalia
* Crecimiento escaso, estatura inferior a la normal en su edad
* Fallos y defectos orgánicos
* Anormalidades faciales: ojos pequeños, mejillas aplanadas
* Epilepsia
* Problemas del sistema locomotor
*Dificultades de aprendizaje y sociabilidad. Problemas de memoria.
* Hiperactividad (TDAH), problemas de concentración

Los niños con EAF presentan los mismos síntomas, pero en menor grado.

Aunque el alcohol fue reconocido en 1973 como teratogénico (sustancia que puede dañar el feto), el SAF y el EAF siguen siendo poco conocidos, con lo que los niños con éste problema a menudo no reciben un diagnóstico correcto.

La Alteración del Desarrollo Neurológico Relacionado con el Alcohol (ANDRA) son problemas de desarrollo neurológico provocada por lesiones prenatales asociadas al consumo de alcohol. Los niños con ANDRA presentan sólo los problemas emocionales y de comportamiento del SAF/EAF, pero sin ningún otro signo de retraso en el desarrollo físico o intelectual.

SAF/EAF y ANDRA no tienen cura: son problemas crónicos que si no se tratan adecuadamente se intensifican a medida que el niño va creciendo. No obstante, los programas de desarrollo y estimulación iniciados entre los 0 y los 5 años de edad dan resultados notables, de ahí que sea esencial un diagnóstico precoz.

¿Cuánto alcohol es demasiado?

No existen pruebas que determinen exactamente qué cantidad de alcohol puede ser perjudicial para el feto, de ahí que se aconseje a las mujeres embarazadas no beber nada en absoluto. El SAF es el resultado del consumo crónico de alcohol durante el embarazo, pero sabemos que EAF y ANDRA pueden ser provocados por beber unas copas. Dado que el alcohol pasa fácilmente la barrera placentaria, el bebé recibe una concentración muy alta de alcohol; por otra parte, dado que el feto no tiene los órganos tan desarrollados como la madre para procesar el alcohol, tarda mucho más tiempo en eliminarlo. Los niños cuyas madres beben durante el primer trimestre de embarazo son los que tienen los problemas más graves, pues es durante ésta fase cuando se desarrolla el cerebro. Las conexiones del cerebro del niño no se desarrollan adecuadamente en presencia del alcohol. 

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