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¿Obesidad hereditaria? Una dieta materna rica en grasa y azúcar puede afectar a futuras generaciones

La obesidad puede predisponer a nuestra descendencia a problemas metabólicos durante varias generaciones. Un estudio publicado esta semana por Cell Reports sugiere que las madres que consumen dietas altas en grasa y azúcares pueden predisponer a múltiples generaciones de sus descendientes a problemas metabólicos, incluso si estos consumen dietas saludables.

Obesidad hereditaria
Según éste estudio, la obesidad materna, así como sus problemas metabólicos asociados, pueden ser transmitida a la descendencia por medio del ADN mitocondrial. Las mitocondrias son con frecuencia denominadas “el motor” de las células, pues son la fuente de energía para el metabolismo y para otros procesos bioquímicos. Estas estructuras celulares están dotadas de sus propios genes que son heredados por vía únicamente materna.
 
En su experimento, los investigadores suministraron a un grupo de ratones, desde seis semanas antes de la concepción hasta el destete, una dieta rica en azúcar y grasa (60% de grasas y 20% de azúcar), que vendría a ser una dieta equivalente a consumir “comida rápida” todos los días. Aunque sus descendientes fueron alimentados con pienso estándar para roedores, rico en proteínas y bajo en grasas y azúcares, sus hijos, nietos y bisnietos desarrollaron resistencia a la insulina y otros problemas metabólicos. Los investigadores hallaron mitocondrias anormales en los tejidos óseos y musculares de los ratones.
 
Es importante observar, comentan los autores, que en humanos los efectos del síndrome metabólico materno podrían ser aún mayores que en los de su experimento con un modelo animal.
 
Aunque diversos estudios habrían asociado la salud de la madre durante el embarazo al peso del bebé en etapas posteriores de su vida, el estudio publicado en Cell Reports sería el primero en sugerir que incluso antes del embarazo, la obesidad de una mujer puede provocar anomalías genéticas que son transmitidas durante al menos a tres generaciones, aumentando el riesgo de trastornos asociados a la obesidad tales como diabetes tipo 2 o cardiopatías. Este dato es particularmente preocupante, pues más de dos terceras partes de las mujeres en edad reproductiva en los Estados Unidos tienen sobrepeso u obesidad. 
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