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El número de adultos con diabetes alcanza los 422 millones en todo el mundo

La cifra supone un aumento de 75 millones con respecto a 2008, y de 314 con respecto a 1980. El aumento más rápido se está dando en los países del tercer mundo. Con ocasión del día mundial de la salud (7 de abril) la revista científica The Lancet ha publicado un informe sobre la prevalencia mundial de la diabetes. 

Desde 1980, el número de adultos con diabetes en el mundo se ha cuadruplicado, pasando de 108 a 422 millones, según un informe publicado por la revista The Lancet. La diabetes está convirtiéndose a pasos agigantados en un problema de salud muy importante en países como Brasil, Indonesia, India o China: en estos dos últimos países, la prevalencia de la diabetes se ha duplicado durante las últimas tres décadas (1980-2014). La mitad de los adultos diabéticos vivían en 2014 en los siguientes países: China, India, EE. UU., Brasil e Indonesia.

Las causas son el envejecimiento de la población (debido a la mayor esperanza de vida) y niveles cada vez más elevados de obesidad. El estudio, publicado con ocasión del día mundial de la salud (7 de abril), incluye datos de 751 estudios, con un total de 4,4 millones de adultos de distintas regiones del mundo. 

Entre 1980 y 2014, la diabetes se ha hecho más común entre hombres que en mujeres. La prevalencia global de la diabetes se duplicó en hombre (de 4,3 a 9,0%) y aumentó en dos tercios para las mujeres (del 5,0 al 7,9%). Aunque hubo un aumento en cifras totales, la prevalencia de la diabetes en Europa Occidental se mantuvo relativamente estable, lo cual sugeriría que el aumento se debió principalmente al envejecimiento poblacional. Por el contrario, los porcentajes de diabéticos aumentaron significativamente en países pobres y emergentes como China, India, Indonesia, Paquistán, Egipto y México. No se registró descenso de la prevalencia de la diabetes en ningún país. La gran mayoría de casos (85-95%) se debía a diabetes tipo 2. 

La obesidad es el principal factor de riesgo de la diabetes tipo 2, un factor prevenible por medio de cambios en los hábitos de vida, dieta y/o medicación. En el noroeste de Europa se registran las prevalencias más bajas de diabetes: 4% en mujeres y 5-6% en hombres en Suiza, Austria, Dinamarca, Bélgica y Holanda. La prevalencia más alta se dio en polinesia y micronesia (20% en hombres y mujeres). En la Samoa americana, casi una tercera parte de la población adulta padece esta enfermedad. 

Los mayores aumentos se registraron en las islas del Pacífico, seguidos de Oriente Medio y Norte de África. En Egipto, la prevalencia casi se ha triplicado (del 6,5 al 16% en hombres y del 8% al 19,8% en mujeres). En China, la prevalencia de diabetes en mujeres ha aumentado en un 50% (del 5% al 7,5%) y en un 80% en mujeres en India (del 4,6% al 8,3%). En los EE. UU., la prevalencia en mujeres aumentó en un 50% (del 4,3 al 6,4%) y en un 80% en hombres (del 4,7% al 8,2%). 

Día Mundial de la salud 2016

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2012 esta enfermedad fue la causa directa de unos 1,5 millones de defunciones, de las que más del 80% se produjeron en países pobres. Según las previsiones de la OMS, la diabetes será la séptima causa de defunción para 2030.

La diabetes es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no produce suficiente insulina, o cuando el cuerpo no puede utilizar eficazmente la insulina que produce. La insulina, una hormona que regula el azúcar en la sangre, nos aporta la energía necesaria para vivir. Si no puede llegar a las células para convertirse en energía, el azúcar se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles perjudiciales. 

Existen dos formas principales de diabetes. Las personas con diabetes de tipo 1 generalmente no producen insulina, por lo que necesitan inyecciones de insulina para sobrevivir. Las personas con diabetes de tipo 2, que representan el 90% de los casos, suelen producir su propia insulina, pero la cantidad es insuficiente o no la pueden utilizar apropiadamente; por lo general tienen sobrepeso y son sedentarias, dos circunstancias que aumentan sus necesidades de insulina.

Con el tiempo, la hiperglucemia puede poner en peligro a todos los órganos principales del cuerpo y provocar ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, neuropatías, insuficiencia renal, ceguera, impotencia e infecciones que pueden necesitar amputación.

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