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Estudio asocia humo de tercera mano con diabetes tipo 2

El humo “de tercera mano” o terciario sería el resultante de la exposición de ropa, cabello, alfombras, paredes o muebles al humo de tabaco. Un experimento con ratones de laboratorio demostraría que este humo daña hígado y pulmones, dificulta la cicatrización de heridas y causa hiperactividad además de diabetes tipo 2. El humo de tercera mano causaría resistencia a la insulina, un trastorno precursor de la diabetes tipo 2. De confirmarse en humanos estos resultados, este estudio podría llegar a modificar los procedimientos para prevenir la exposición a toxinas de tabaco. 

El estudio, publicado en PLOS ONE, demostraría que el Humo de Tercera Mano (HTC) causaría resistencia a la insulina en ratones de laboratorio. Niños y ancianos son especialmente vulnerables al HTC y a su impacto sobre la salud, debido a que los niños gatean, tocan o se introducen en la boca objetos expuestos a HTC, con lo que tienen un riesgo superior de exposición a HTC. Las personas mayores también corren un mayor riesgo debido a que los órganos son más vulnerables a la enfermedad cuanto más envejecen.

El HTC consistiría en toxinas de tabaco que permanece en las superficies o en el polvo después de haber fumado. Esto incluiría toxinas que se hacen más tóxicas con el tiempo y que son re-emitidas al aire o reaccionan con otros compuestos químicos para producir nuevos contaminantes, algunos de los cuales son cancerígenos. El estrés oxidativo celular aumentaría en ratones expuestos a THC, dañando proteínas, grasas y ADN y favoreciendo hiperglucemia (exceso de sangre en el torrente sanguíneo) así como insulinemia (presencia de insulina en la sangre).

La diabetes tipo 2

La diabetes azucarada, o diabetes mellitus, es una alteración del metabolismo caracterizada por el aumento de los niveles de azúcar en sangre (hiperglucemia), causada por un defecto (completo o no) de la secreción o acción de una hormona: la insulina. La insulina se produce en unas formaciones especiales que se encuentran en el páncreas: los islotes de Langerhans.

Los niveles del azúcar en la sangre se mantienen, en las personas no diabéticas, dentro de unos límites normales muy estrechos, sobrepasando muy rara vez los 130 mgr. por dl, incluso cuando se han tomado alimentos muy ricos en azúcar.

Esta estabilidad de la glucemia se debe a la existencia de un mecanismo regulador extraordinariamente fino y sensible. 

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